Esta estatua fue colocada el 10 de enero de 1967 está realizada en piedra y bronce. Pesa aproximadamente 20 toneladas y mide 4 metros de altura. Descansa sobre un pedestal cúbico escalonado, hecho en granito. Según relata su creador el escultor alicantino, Antonio Navarro Santafé (1906-1983) se inspiró en un oso pardo macho de la Casa de Fieras del Retiro capturado en los Picos de Europa situados dentro de la línea que ocupa la cordillera Cantábrica. Madrid se iba a llamar originalmente Ursa, que quiere decir “oso” en latín. La razón es que en la zona hubo en su día varios bosques habitados por osos. Lo del madroño también tiene que ver con la existencia que era el principal árbol que había en la zona.
La escultura siempre ha estado en la Puerta del Sol, aunque con dos ubicaciones diferentes dentro de la plaza. Hasta 1986 estuvo situada en el lado oriental de la misma, en las inmediaciones del edificio que se levanta entre la calle de Alcalá y la Carrera de san Jerónimo. Se situó junto al edificio que entonces albergaba al Hotel París y soportaba el luminoso de Tío Pepe, en el inicio de la calle de Alcalá. En ese año fue trasladada la estatua al inicio de la calle del Carmen, en el contexto de las obras de reforma y remodelación de la plaza impulsadas por el alcalde Enrique Tierno Galván (1918-1986).
Como anécdota el Hotel París cerró en 2006 y el edificio quedó abandonado hasta que en 2011 se inició su derribo. Esto obligó a retirar el anuncio de Tío Pepe. El nuevo propietario del edificio no quiso mantener la publicidad en su azotea, que desde entonces queda liberada. Lo que sí hizo fue alquilar las plantas bajas para que se instalara la tienda Apple más grande de España.
En septiembre de 2009, con la renovación integral de la plaza promovida por el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, ha vuelto a su emplazamiento original. En los últimos años ha surgido la polémica sobre el sexo del animal. ¿Es oso o es osa? Si nos fijamos entre sus patas podríamos decir que es osa. El Oso y el Madroño son protagonistas del escudo heráldico de la ciudad de Madrid tras un conflicto territorial entre el concejo de la villa de Madrid y la iglesia.
El origen se remonta al siglo XIII, en época de Alfonso VIII, los habitantes de la Villa llevaban en su bandera un “oso u osa en forma pasante con siete estrellas en su lomo” y con él fueron a la batalla de las Navas de Tolosa en 1212.
La corona sería el último elemento que se añadiría al escudo y se añadió en el 1544 como símbolo de la monarquía, la ciudad recibiría el título de Coronada Villa de Madrid. Formada por siete estrellas de cinco puntas por las cinco provincias que rodean Madrid: Ávila, Segovia, Guadalajara, Cuenca y Toledo. Estas estrellas representan la constelación de la Osa Mayor sobre la sierra del Guadarrama. Es un rincón tradicional para cualquier turista que pasea por la Puerta del Sol y se desplaza a realizar una fotografía ante el monumento escultórico del “Oso y el Madroño”.
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